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Nuestro compromiso con el proyecto DHO (José Herrador Alonso)

Acabamos de comenzar un nuevo año. Este 2014 se presenta, dicen, como el renacer de esta Sociedad que lucha por salir de la profunda y larga crisis económica en la que está inmersa.

Creo, no obstante, que es mucho más grave la crisis social y de valores que estamos viviendo.

Lo económico se resuelve antes que la crisis de valores. El proceso de cambio que implica se llevará por delante a una generación si no hacemos algo para impedirlo.

Recientemente, algunos medios de comunicación se hacían eco de entrevistas a dos filósofos, uno americano y otro europeo, Michael Sander y Michel Serres respectivamente, ambos profesores en Harvard.

El sociólogo americano criticaba el hecho de que hemos pasado de tener una economía de mercado a una sociedad de mercado, en la cual todo es objeto de compraventa (también la ética). Es autor de dos libros que pueden ser interesantes: Lo que no puede comprar el dinero y Justicia. 

Por su parte, Michel Serres en sus análisis afirma: "Nuestras instituciones políticas han sido creadas en un mundo que ya no existe". Es autor del libro Pulgarcita donde pone de manifiesto el cambio generacional y el gran avance que se está produciendo a través de la incorporación de la mujer a las nuevas tecnologías. 

En este contexto hay un hecho sobresaliente que se viene gestando hace más de una década, el nacimiento de nuestro Grupo de Consultoría. En este marco de crisis nuestro grupo tiene la oportunidad de afrontar importantes retos para ayudar a la transformación social basada en los valores que respeten y desarrollen a las personas en las organizaciones e instituciones a las que pertenezcan. No vamos a ser citados por los políticos por nuestras aportaciones a esta sociedad, ni lo buscamos, aunque nosotros sí habremos ayudado de una manera humilde y callada, activa y sostenida a esa transformación social. Seguro que sí nos van a recordar muchas personas con las que hemos colaborado para que sean más autónomas e independientes en sus respectivos medios, sean familiares u organizativos. 

Después de las interacciones que hemos propiciado entre nosotros para iniciar esta andadura concluimos en denominarnos Asociación para el Desarrollo Humano y Organizacional. Podía haber sido otro el nombre elegido, y a lo mejor en el futuro cuando se vea el camino que hemos trazado lo cambiemos, pero lo importante es el proceso establecido. Proceso implicativo y participativo en coherencia con el enfoque que queremos dar a nuestras actuaciones, que es el definido por el movimiento del Desarrollo Organizacional. Asociarnos lo hemos convertido en una necesidad para ser más eficaces y eficientes en nuestros objetivos de extender a todo el mundo los valores que compartimos. Asumir esta ingente tarea trabajando solos y aislados, sería algo descorazonador.

Somos muchos, más de un centenar, los que hemos vivido juntos experiencias de aprendizaje de modo apasionado. Formamos una gran red extendida y abierta por toda la península. Red que piensa y siente los mismos valores, cree en métodos de trabajo similares, disconformes con la rutina, autocríticos con el “statu quo” establecido, que tomamos a las personas como eje y centro del aprendizaje y desarrollo organizativo.



Tenemos la oportunidad de crecer a través del desempeño de un rol profesional con un campo de trabajo inmenso, inagotable y constantemente innovador. Nos debemos enfrentarnos a las incertidumbres del cambio que se produce en entornos cada vez más complejos, turbulentos y rápidos. Esta ardua tarea demanda una reflexión compartida, equipos de trabajo donde fluyan y se analicen diferentes enfoques, métodos de trabajo e ideas que podamos llevar a la realidad de nuestras asociaciones y empresas.

Hoy las nuevas tecnologías nos facilitan estos encuentros y dinámicas. Lo más importante respecto al conocimiento es crearlo, pero hoy, más que nunca, compartirlo para producir nuevo conocimiento es fundamental. Serres en su obra Pulgarcita afirma que lo conectivo reemplaza hoy a lo colectivo.

Lo conectivo crea asociaciones y comunidades. Nosotros aspiramos a ser una comunidad de aprendizaje, así lo afirmamos en la definición de nuestra organización. Las personas que integramos esta comunidad de aprendizaje nos acabamos de poner otro reto: Encontrar el camino del aprendizaje a través de las nuevas tecnologías de la comunicación. En la Asamblea que celebramos el 21 y 22 de febrero hemos confirmado este compromiso con un proyecto ilusionante, apasionado, difícil y lleno de incertidumbres, pero posible y demandado por una sociedad necesitada de este tipo de equipos de trabajo. 

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