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¿Tiempos de felicidad? (José Herrador Alonso)

"Hemos olvidado el amor, la amistad, los sentimientos, el trabajo bien hecho. Lo que se consume, lo que se compra “son solo sedantes morales que tranquilizan tus escrúpulos éticos”. (Zygmunt Bauman)


“Los seres humanos sobredimensionan constantemente lo infelices que serán ante la adversidad” (Gilbert)


Hemos dejado atrás las fiestas de navidad y de reyes magos. Éstas son definidas por un gran consumo social. Sea usted feliz en familia: Consuma, regale, tenga contentos a sus hijos y allegados. Cuanto más regale y más caro seguro que más contentos estarán. Escuché a una madre prudente: “No quiero que mi hijo tenga más de diez regalos (es un niño de 8 añitos).

Uno de los negocios más florecientes de nuestra economía es el marketing de la felicidad (el vendedor como sanador que decía Melinda Davis en su libro “Por qué deseamos lo que deseamos): Viajes, ropa, perfumes, licores, coches, televisores de plasma, teléfonos móviles, etc..  Estamos en un entorno total  en el  que el fin es la búsqueda de la felicidad, aunque a través de objetos, objetos que nos alienan y nos alejan frecuentemente de la interacción y diálogo cercano y verdadero con los demás.




 La felicidad no es la búsqueda sin más del placer. Placer y felicidad aunque no son contradictorios no son sinónimos. Y hoy los estamos convirtiendo en sinónimos. La felicidad tiene que ver con la satisfacción y logro del proyecto de vida propio, del deber cumplido así como en su coherencia con los valores perseguidos. Con la búsqueda del sentido que nos apuntaba Frankl en su libro “En búsqueda del sentido”.

Recuerdo el final de una película en la que el protagonista acogía tiernamente a otra persona en trance de fallecer. Éste comentaba posteriormente la triste paradoja: “La felicidad no se encuentra hasta que hayas muerto.”

Como sólo la muerte es irreversible, todavía tenemos tiempo para darnos cuenta de que un amanecer en un valle o un paseo a la orilla de  un río serán siempre mucho más gratificantes que unas horas frente a una consola o con unas gafas de realidad virtual. La felicidad no es un misterio que se escapa a nuestra comprensión aunque  es tan volátil y tan difícil de encontrar…que solamente las personas inteligentes emocional y espiritualmente se acercan a este difícil objetivo.

Invito desde aquí a los miembros de nuestra Comunidad de Aprendizaje de Inteligencia Espiritual a que no desmayemos en los objetivos que nos propusimos y extendamos nuestras inquietudes a otros amigos y compañeros.

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