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Vermús de Desarrollo Organizacional durante el confinamiento


A finales de abril y con motivo del confinamiento, la Asociación DHO pensó que no se nos podía escapar la oportunidad para dialogar, desde nuestra visión, sobre los cambios que está generando y va a generar la crisis del coronavirus.

Por ese motivo y aprovechando los útiles tecnológicos, se realizó una conversación abierta para dialogar a partir de tres preguntas:

- ¿Qué me está ocurriendo, qué estoy aprendiendo?

- ¿Qué está cambiando, que está emergiendo?

- ¿Qué futuro proponemos?

El objetivo era intercambiar y compartir lo que vivimos, lo que vemos y lo que proponemos. Y aprender y abrir visión entre todos y todas.

A continuación se recoge la síntesis de las sesiones del 18 y 25 de abril y del 2 de mayo, en las que participaron 47 personas, tanto asociadas como interesadas o simpatizantes.



Asociación DHO - Resumen del vermú del 18 de abril de 2020




Asociación DHO - Resumen del vermú del 25 de abril de 2020



Asociación DHO - Resumen del vermú del 2 de mayo de 2020




PARTERAS DE UN NUEVO TIEMPO

Por Eduardo Escobés


El DO nos convoca ante las más diversas situaciones. En este caso una pandemia y un confinamiento es la excusa para el encuentro de quienes hemos heredado el DO pero sobre todo para compartir nuestra mirada a la realidad. El DO es, sigue siendo, una propuesta viva. Aprendido y practicado en muchas organizaciones pero también aplicado a la mirada política y social de un mundo que, una vez más, está en convulsión y lleno de incertidumbres.


Para nuestra asociación DHO, el DO en tiempo de pandemia parte de una mirada afectada por la realidad y también del encuentro de nuestras historias y afectos. No es la simple suma de personas y su acumulación en una pantalla o a través de una herramienta digital, sino que es lo que pasa, lo que nos pasa, cuando nos juntamos y empezamos a poner encima de la mesa vivencias, experiencias, creencias, afectos… Cuerpo, corazón y cabeza, lo visible y lo invisible, las personas dentro de los sistemas…


Y nos encontramos en:

  • La clara conciencia de fragilidad que nos lleva a dar valor a lo pequeño y a reconocer el miedo como herramienta para seguir caminando.

  • La importancia de cada gesto porque ahí emerge algo que puede ser semilla de nuevas posibilidades.

  • La necesidad de pasar de la superficie, donde todo es ruido de oleaje, a la profundidad, en la que ese ruido se transforma en corrientes submarinas con significados múltiples que nos pueden llevar a nuevos mundos.


Mirar con ojos de DO el momento actual nos lleva a la incertidumbre. Es una de sus herramientas, la acogemos con agrado. Incertidumbre porque nos pone delante de un relato construido desde la paradoja. Paradoja que es contradicción, y contradicción que es fuerza en las personas, en los equipos, en las organizaciones y en la sociedad para seguir caminando y encontrar nuevos rumbos:

  • En lo personal, porque la situación que vivimos nos interpela en lo íntimo, en nuestra manera de comportarnos con nuestras emociones, con las emociones de quienes nos rodean, con nuestro mundo y sus retos de futuro. La pandemia nos ayuda a reencontrarnos con lo más humano de nuestra existencia, con lo relacional, en muchos casos reconocido por el DO pero no trabajado en las organizaciones y en nuestro mundo.

  • En nuestra manera de organizamos para salir adelante, para darle sentido, significado a nuestro día a día, a nuestro mundo actual que está en un momento de búsqueda.

  • En nuestro aporte desde el DO a una realidad social y política que una vez más se nos presenta con sufrimiento, con solidaridad y egoísmo de manera simultánea, con indignación y la necesidad de articular nuevos esfuerzos que vayan de lo micro a lo macro, y simultáneamente de lo macro a lo micro.


Seguramente en días como estos estamos tocando con las manos, sin saberlo, el DO del futuro, el que está por venir y que hay que construir. Un DO que o es dinámico ante las nuevas realidades o, si no lo es, ya ha muerto y simplemente paseamos su cadáver sin habernos dando cuenta de su fallecimiento. En DHO sabemos y queremos un DO vivo y real que nos hable de:

  • Construcción de confianzas y de diálogos.

  • Ejercicios de libertad.

  • Credibilidad como base para la construcción de nuevas realidades frente a la perversión de las palabras y la hipocresía.

  • Fragilidad como constatación de nuestra naturaleza humana, social, política.

  • Conciencia de flujo, de camino que no para.


Un DO que nos ayude a ver que lo que hoy vivimos y está por llegar, y que nos aporte intuiciones:

  • el dolor, la exclusión, el no respeto… como consecuencia de modelos sociales, políticos y económicos que ya estábamos experimentando pero que hoy quedan mucho más al descubierto y se muestran desde la depredación ambiental, relacional y humana;

  • la solidaridad, la acogida, el encuentro, la construcción compartida… como expresión que forja carácter, que se convierten en aquello que hay que desarrollar en el futuro.


Un futuro que se construye, con el DO, desde la suma de la ética y la política: en las personas, en las comunidades, en las organizaciones, en la sociedad…


Y es que hay futuro y confianza en él. Algo nuevo está naciendo y hemos de saber empujarlo:

  • La mayor conciencia de interdependencia.

  • La humildad frente a la arrogancia.

  • La confianza y el no control.

  • La necesidad práctica de otros modelos de vida, diferentes a los que nos han traído hasta aquí.


Interdependencia, humildad, confianza y nuevos modelos de vida que se conviertan en murallas frente a los autoritarismos, a la homogeneización y la despolitización de nuestro mundo, nuestras organizaciones y nuestras vidas. Riesgos, todos ellos, presentes tanto en el tiempo previo esta pandemia como en los momentos posteriores. Frente a los poderes que abogarán por ese camino, el DO nos ha de ayudar a caminar hacia el otro. Hoy “tomar el poder” o “estar cerca del poder”, esté arriba, abajo o en todos los lugares, es una apuesta medular que nos ha de llevar a generar alianzas con quienes también buscan cambios de modelos y relaciones. Micro y macro se encuentran, abajo y arriba dejan de ser lugares físicos u organizativos y se convierten en el único territorio en el que trabajar holísticamente.


Necesitamos nuevos paradigmas. Nuevos o renovados paradigmas. También en DO, porque estamos en mundos diferentes, con otras reglas, que se construyen sobre los anteriores y que sólo es posible descifrarlos con nuevas preguntas. Tenemos que unir debacle con esperanza, inmovilismo con oportunidad, escepticismo con expectativa, caos con orden, desconfianza con confianza. Unir el hoy con el mañana.


No hay tiempo que perder, no podemos desaprovechar las oportunidades que hoy se nos muestran. Nos estamos dando de bruces con una realidad nueva que quiere emerger y nos toca asumir la labor de “parteras”. No es posible asistir de manera impasible al crecimiento de la fractura social y no hacer nada ante ello... Lo debemos al DO, del que bebemos, pero sobre todo a las personas, equipos y organizaciones que nos han ayudado a entender que este mundo es posible construirlo de otra manera.



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